Manjarrez Impresores, el emprendimiento que se elevó a industria pese a crisis

 

De empezar con una máquina (un cuerpo de impresión) y sólo con sus dos propietarios para operar en una superficie de apenas 45 metros cuadrados, al paso de 47 años la empresa Manjarrez Impresores cuenta ahora con 120 cuerpos de impresión, tiene más de 200 colaboradores y con tres empresas que unidas ocupan una superficie de 12 mil metros cuadrados.
Fundada por Miguel Ángel Manjarrez Beltrán y María Oralia Félix García, un año antes de matrimoniarse, la empresa nació y crece con el principio básico de que “la familia se trabaja”, de modo que actualmente la segunda generación familiar es la que la comanda y ya se prepara la inclusión de la tercera generación.

Miguel Ángel Manjarrez Félix, hijo, junto con tres hermanas, son la segunda generación. Crecieron viendo crecer la empresa, trabajando en la misma y discutiendo los pormenores en la iglesia en que se convierte el comedor familiar.

Otra enseñanza familiar fue la discusión, el debate de los temas de la empresa, a solucionar el problema en sí, no aferrarse a opiniones personales.

Una más: «Esta no es una empresa para hacerse ricos. Esta empresa es un medio para vivir bien.»

La honestidad, fue un valor heredado por los dos fundadores.

LA HISTORIA DE LA EMPRESA

Miguel Ángel Manjarrez Beltrán era oriundo del municipio de San Ignacio, Sinaloa y llegó a Culiacán en busca de trabajo y nuevos horizontes. Se empleó en una imprenta ubicada por el bulevar Francisco I. Madero, cuyo dueño al tiempo le fio la única máquina impresora que tenía, del tamaño de un pequeño escritorio, e incluso le rentó parte del terreno. Así, en 1978, nació Manjarrez Impresores.

Tuvieron buena estrella, pero problemas de salud les descapitaliza a los cuatro años y vuelven a empezar prácticamente de cero.

La llegada de tres hijas y un hijo, aleja a María Oralia de la empresa para centrarse en su hogar.

De entonces a la fecha, Manjarrez Impresores ha vivido épocas críticas, devaluaciones, cambios tecnológicos y fiscales que le llevan a “pivotear” –como dice Miguel Ángel, hijo–, de un rubro a otro, pero siempre dentro de la industria gráfica.

Una de sus fortalezas es la lealtad de clientes importantes,
Contrario a muchas empresas que sucumbieron o trastabillaron por “el error de diciembre” de 1994, Manjarrez Impresiones empezó a crecer de manera sostenida a un ritmo de entre el 40 y el 50 por ciento.

Para principios del presente milenio, entre 2000 y 2002, Manjarrez venía con un marcado liderazgo en la impresión de cheques por los candados de seguridad que les ponían y mantenía una alianza con Bancrecer, la cual se cortó cuando éste se fusionó con Banorte, y con ello bye bye a la impresión de cheques.

Pero justo entonces surge el boom de las revistas, y Manjarrez Impresores se posiciona con la impresión de más de 120 títulos diferentes al mes.

Pero así como llegó se desinfló cuando el uso del internet y las redes se hicieron virales. En dos décadas ese total de impresiones se desplomó y actualmente sólo quedan dos o tres por mes.

Otra vez a otear al horizonte. Se encontró una alternativa en la impresión de etiquetas en rollo, muy demandadas por el sector hortícola, cuyo mercado fue absorbido posteriormente por los proveedores de los horticultores, que ofrecían paquetes de semillas y diversos insumos, incluyendo las etiquetas.

Otra vez a buscar nuevas alternativas y la infraestructura lograda les permitió atender las necesidades de impresión comercial, volantería, libros, folletos, y llegó un nuevo periodo de crecimiento.

Entre 2010 y 2012 se enfrenta otra debacle. Gracias al internet, el sistema fiscal mexicano implementó la facturación electrónica. Bye bye facturas impresas.

De 7 mil 200 empresas autorizadas a imprimir facturas, seis mil tuvieron que cerrar sus puertas.

En el caso de Manjarrez Impresores, que tenía una planta dedicada precisamente al tema de la forma continua, registró una contracción del 80 por ciento en la demanda de facturas impresas.

¡Otra vez a buscar nuevos nichos!

La decisión, invertir en dos nuevas unidades de negocios: una, ubicada en Guadalajara, que se dedica al tema de la impresión termoencogible. Otra, dedicada al tema de los anuncios luminosos, las lonas y otros.

Ello llevó a Manjarrez Impresores hacia las soluciones de empaque, que son las que siguen creciendo, ya que toda empresa necesita empacar sus productos y en el empaque se imprimen marca y propiedades de los productos.

Las soluciones, en palabras de Miguel Ángel hijo, es que, parodiando al teatro, algunas son para el escenario y otras soluciones para lo que se hace tras bambalinas.
Las soluciones van desde tipo logística hasta de seguridad y de mercadotecnia para que los clientes vendan más.

Las tres empresas de la familia Manjarrez Félix permiten atender a un cliente con la entrega de empaques y etiquetas, la publicidad en puntos de venta y luego la publicidad dentro de las tiendas departamentales y supermercados o bien con la rotulación de camiones.

Una parte fundamental, dice Manjarrez Félix, es la asesoría y acompañamiento que se les brinda a la clientela, e incluso adelantándose a las problemáticas que pudieran surgir.

Para hacerlo mejor, el personal de las tres empresas es constantemente, se capacitan, participan en exposiciones, diplomados y otros eventos para estar al día.

La esencia de Manjarrez Impresores, resume Miguel Ángel hijo, es que en la industria gráfica, donde todo mundo se cree artesano, ellos le apuestan a ser los ingenieros a través de la excelencia operativa.

Ello les permite tener presencia física en Sinaloa, Sonora, las dos Baja California, Jalisco, con plantas, asesores de venta, oficinas, lo que se traduce a la vez en atención a clientes de todo México.